Algunas aseguradoras perjudican a clientes y talleres al declarar siniestro total a vehículos que pueden ser reparados

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ASEMA ha denunciado que algunas compañías aseguradoras declaran siniestro total a vehículos que pueden ser reparados, lo que perjudica seriamente tanto a los automovilistas, que reciben indemnizaciones incomprensiblemente bajas, como a los talleres, que ven reducido su volumen de trabajo por una decisión adoptada unilateralmente por la aseguradora sin contar con el cliente.

Y es que cuando un vehículo sufre un accidente del que no tiene culpa y cuya reparación supera el valor del vehículo en el momento del siniestro --lo que se conoce como valor venal--, algunas compañías ofrecen a sus asegurados una indemnización consistente únicamente en ese valor venal. Esto supone un grave perjuicio para el automovilista, ya que la cantidad que se le ofrece queda muy lejos del precio de compra de un vehículo, por lo que de un día para otro el asegurado se encuentra sin su coche y sin una posibilidad real de adquirir otro a menos que realice un importante desembolso de dinero.

Para ello, diversas aseguradoras se amparan en el conocido como 'enriquecimiento injusto', asegurando que si el valor de reparación del vehículo siniestrado es muy superior al valor que tenía éste en el mercado en el momento del accidente, pagarla íntegramente resultaría una operación antieconómica para la aseguradora e injustamente beneficiosa para el asegurado.

Pero recientemente una sentencia de la Audiencia Provincial de Pontevedra ha puesto en entredicho esta tesis, obligando a una conocida aseguradora a pagar a su cliente la práctica totalidad del importe de la reparación de un vehículo siniestrado sin culpa por parte de su propietario. El juez argumentó que no puede haber enriquecimiento del asegurado al existir la contraprestación del pago de la prima durante toda la vida del contrato. Para más información sobre esta sentencia, podéis consultar el link http://bit.ly/1z0Ef53 .

Recurso ante la Audiencia Nacional

Ante esta situación, el Gremio de Talleres de Barcelona ha presentado recientemente un recurso ante la Audiencia Nacional contra esta práctica, después de que la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMyC) decidiera archivar la denuncia que el Gremio presentó por este mismo motivo.

Para esta patronal catalana de talleres, el archivo de la denuncia supone renunciar a investigar el pacto existente entre las aseguradoras en estos casos, que se materializa mediante el sistema CICOS (Centro Informático de Compensación de Siniestros), un programa informático al que están conectadas todas las compañías que pertenecen al mismo y que actualmente resuelve el 70% de todos los siniestros que se producen en España en los que sólo se registran daños materiales.

El Gremio de Talleres de Barcelona asegura que en España se producen anualmente unos 70.000 casos en los que se defrauda al perjudicado con esa modalidad de indemnización, “al calificarse los daños de siniestro total y aplicar el valor venal reducido hasta por simple antigüedad a vehículos en buen estado que pueden perfectamente ser reparados con plena garantía para seguir circulando y dando servicio a su propietario”.

La organización asegura haber aportado más de 100 casos de la práctica totalidad de compañías en España, si bien la CNMyC “no ha comprobado ni uno solo de ellos y se ha limitado a preguntar a la asociación de aseguradoras UNESPA, que tampoco ha controlado nada”. “De ahí el recurso ante la Audiencia Nacional, para que pueda pedirse que investiguen directamente a las aseguradoras en una práctica que perjudica con mucho dinero a muchos miles de conductores sin culpa en un accidente”, concluye.

Por todo ello, ASEMA insiste en la necesidad de revisar el sistema de indemnización que se ofrece a los conductores en estos casos, subrayando que aunque es comprensible que las aseguradoras velen por sus intereses empresariales, éstos no pueden perjudicar tanto a sus propios clientes como a otro sector empresarial, el de los talleres mecánicos, que ven mermado su volumen de trabajo innecesariamente por una decisión injusta de quienes, por el contrario, debieran velar por los intereses de sus clientes reparando el vehículo o, cuando menos, permitiéndoles adquirir uno similar.

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