Satisfacción y críticas a ASEMA por parte de dos asociados de Inca

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Para conocer la opinión de los asociados respecto a los servicios que les ofrecemos en ASEMA nos fuimos hasta Inca para hablar con Biel Navarro y con Tomás Rújula, propietarios ambos de taller y que nos ofrecen dos versiones diferentes, una de ellas muy satisfecha con la actuación de la asociación, y otra una crítica con la actuación de la misma, aunque en un tono constructivo, ambas muy valiosas para nosotros.

Tomás Rújula es veterano en la asociación, ya que se unió a ella hace 33 años cuando puso en marcha su taller y ASEMA tenía sus oficinas en la Gran Vía ASIMA del Polígono de Son Castelló. Desde entonces la asociación le ayudó con todos los trámites para abrir el establecimiento, este se encuentra muy cerca de la estación del tren de Inca. Y desde ese momento ha ido consultando con la organización todas las dudas y problemas que le han ido surgiendo, “y todo me lo han podido solventar”.

Así, Tomás Rújula asegura estar satisfecho con el trato recibido y los servicios ofrecidos, ya que “de lo contrarío no llevaría tanto tiempo con ASEMA”. Piensa que la asociación está al día con la información que recibe, es accesible para aclarar cualquier duda tanto por teléfono como en persona y defiende correctamente los intereses del sector.

Por el contrario, Biel Navarro, que tiene dos centros de trabajo en Inca y Lloseta, se muestra más crítico con ASEMA. Asegura echar en falta un trato más personal, mayor orientación respecto a las tendencias del sector tanto en tecnología como en comercialización y más ofertas de formación aunque sea de pago.

Precisamente, respecto a la formación, demanda más orientación respecto a las áreas en las que los talleres pueden realizar cursos para estar actualizados. “Aunque ellos no puedan ofrecer directamente el curso, al menos que nos digan que formación tenemos que buscar para poder ser más profesionales y estar adaptados”.

Considera que ASEMA debería ser más proactiva a la hora de ofrecer información y servicios, “y no esperar a que los asociados digan qué necesitan. Tienen que estar más pendientes de nosotros. Si yo llamo, me contestan, pero si no digo nada no me tienen en cuenta”. Tomamos nota ya que, aunque las críticas siempre pesen, son fundamentales para mejorar cada día.

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